lunes, 1 de agosto de 2011

Estudio biblico de hoy " La autoridad de Cristo"

Verdad central: Dios le ha dado a Cristo autoridad sobre todas las cosas.
 
Texto áureo: El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, . . . sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia. Efe. 1:17, 22
 
Trasfondo bíblico: (Mateo 12:1-37)
 
Bosquejo
 
I. Señor del día de reposo
 
A. Acusación de los fariseos
B. La triple respuesta de Cristo
 
II. Autoridad sobre la enfermedad
 
A. Demostración de la autoridad de Cristo
B. Reacción de los fariseos
 
III. Autoridad sobre los demonios
 
A. Pregunta de autoridad
B. La autoridad de Cristo
 
Objetivo:
 
Reconocer la autoridad de Cristo y someternos a su señorío.
 
Introducción
 
El Nuevo Testamento enseña la autoridad de Jesucristo. El término "Señor", empleado a menudo para referirse a Cristo, significa "dueño", "director" o "supremo en autoridad". Tres veces el Nuevo Testamento se refiere a Cristo como "Rey de reyes y Señor de señores" (1 Timoteo 6:15; Apocalipsis 17:14; 19:16). Muchísimas declaraciones a lo largo del Nuevo Testamento, además de algunos incidentes en los Evangelios, revelan la autoridad de Cristo.
 
Sin embargo, no todos en el Nuevo Testamento aceptaron la autoridad de Cristo. Algunos se opusieron abiertamente. Eso se hace patente en el pasaje de esta lección. Aquí los fariseos pusieron en tela de juicio la autoridad de Jesús e incluso la desacreditaron. Pero Jesús ejerció su autoridad ante los ojos incrédulos de ellos y los invitó a que tomaran una decisión respecto a su señorío.
 
El señorío de Cristo es importante hoy para nuestra vida. Él reinará eternamente. Y si lo conocemos como nuestro Señor, reinaremos con Él por la eternidad.
 
Comentario Bíblico
 
I. Señor del día de reposo (Mateo 12:1,2)
 
A. Acusación de los fariseos
 
Mientras Jesús y sus discípulos iban por un campo de trigo en el día de reposo, los discípulos arrancaron "espigas" (Mateo 12:1) y comenzaron a comerlas. Cuando los fariseos vieron lo que hacían los discípulos, los acusaron de violar el día de reposo (v. 2).
 
Pregunta: ¿Por qué pensaban los fariseos que los discípulos violaban el día de reposo?
 
Los fariseos habían añadido su propia interpretación estricta a las leyes que regían el día de reposo. El Antiguo Testamento declaró el día de reposo un "santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová" (Éxodo 16:23). El trabajo que fuera necesario, como la preparación de alimentos, tenía que hacerse antes del día de reposo. Desde el punto de vista de los fariseos, la conducta de los discípulos —el arrancar las espigas y frotar el grano entre las manos— era igual que cosechar el grano. Estos eran algunos de los treinta y nueve ejemplos de trabajo que estaban prohibidos en el día de reposo.
 
La conducta de los discípulos les dio a los fariseos la oportunidad de atacar a Jesús (Mateo 12:2). Los fariseos creían que defendían la ley, siguiéndola al pie de la letra. Acusaron a los discípulos de violar Éxodo 20:10, que prohibía trabajar en el día de reposo. Aunque los fariseos parecían estar sometidos a la ley de Dios, en realidad no hacían caso de su enseñanza y la sustituían con su propio legalismo.
 
Pregunta ¿Cómo cometen los creyentes hoy el mismo error que los fariseos?
 
]esús indicó que todo el mundo puede caer en el mismo error. En Lucas 6:46, preguntó: "¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" Si no hacemos caso de la clara enseñanza de la Biblia y mostramos un legalismo farisaico, no estamos dando honor a Jesucristo; sólo estamos sirviendo de labios a Jesús y su Palabra.
 
B. La triple respuesta de Cristo
 
Jesús respondió a las acusaciones de los fariseos de tres maneras. En primer lugar, les recordó a los fariseos un incidente de la vida de David en 1 Samuel 21:1-6 (Mateo 12:3,4).
 
Mientras huía de Saúl, David fue a Nob y le pidió a Ahimelec el sacerdote alimento para él y sus hombres. El único alimento que tenía Ahimelec era el pan sagrado reservado para los sacerdotes (Levítico 24:9). Pero al reconocer la necesidad de David, Ahimelec le dio a David ese pan sagrado. Ahimelec comprendió que la necesidad humana anulaba el requisito de la ley.
 
En su respuesta a los fariseos. Jesús recurrió al conocimiento que tenían de la Biblia. En ninguna parte de la Biblia se censura a David por comer el pan sagrado. Como las Escrituras no condenan a David, la interpretación legalista de la ley por parte de los fariseos no se basa en la Biblia.
 
Jesús parecía también estar indicando que, como las Escrituras no condenaron a David, tampoco debían los fariseos condenar a sus discípulos. Después de todo, estaba presente uno mayor que David, Jesucristo mismo.
 
Acto seguido Jesús les recordó a los fariseos que los sacerdotes trabajaban en el día de reposo (Mateo 12:5,6). La ley les exigía que ofrecieran sacrificios cada día de reposo (Números 28:9,10). Si a los sacerdotes no se les consideraba culpables por trabajar en el día de reposo, planteó Jesús,¿por qué habría de censurarse a sus discípulos por usar el día de reposo a fin de trabajar para Cristo?
 
La frase "uno mayor que el templo está aquí" (Mateo 12:6) indicaba que estaban presentes Jesús y el reino que representaba. La autoridad de la ley como se relacionaba con el servicio en el templo les daba protección a los sacerdotes mientras trabajaban en el día de reposo. De igual manera, Jesucristo, el que es mayor que el templo, tenía prioridad sobre el día de reposo. Además, los discípulos estaban sirviendo a aquel a quien anunciaban el templo y sus sacrificios.
 
Por último, Jesús ilustró su enseñanza con un principio bíblico que aparece en Oseas 6:6: "Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos." Los fariseos no comprendieron este principio bíblico. Dios desea un recto corazón más que un ritual correcto. Si los fariseos hubieran tenido compasión espiritual y no simple ceremonia, no habrían condenado a los inocentes" (Mateo 12:7).
 
Jesús concluyó sus tres argumentos llamándose a sí mismo "Señor... del día de reposo" (v. 8).
 
Pregunta: ¿Por qué es Jesucristo el Señor del día de reposo?
 
La palabra "Señor" señala a alguien que es predominante en autoridad. Los fariseos se consideraban autoridades sobre cuestiones que tuvieran que ver con el día de reposo. Como Jesucristo es Dios, podía fácilmente refutar a los fariseos, proclamando que Él es Señor sobre el día de reposo.
 
Como Señor del día de reposo, Jesucristo tiene el derecho de decidir cómo se ha de observar el día de reposo para que resulte en el mayor bien de la humanidad. También tiene el derecho de juzgar a quienes violen el día de reposo. En vez de condenar a sus discípulos, Jesús condenó a los fariseos por su legalismo ciego y sus interpretaciones tradicionales que no veían al verdadero propósito de Dios para el día de reposo.
 
Los fariseos optaron por seguir las tradiciones humanas y rechazar la autoridad de Cristo. Aun hoy sigue habiendo el peligro de hacer eso. Tenemos que estar en guardia contra el sustituir con simple religión nuestra entrega a Jesucristo como Señor, y con piedad exterior una buena relación con Él. Nada —ni siquiera el deber religioso— puede tomar el lugar de una relación personal con Cristo si Él ha de ser el Señor de nuestra vida.
 
II. Autoridad sobre la enfermedad (Mateo 12:9-12)
 
A. Demostración de la autoridad de Cristo
 
Aunque Jesús había salido de los sembrados, no había abandonado el debate sobre el día de reposo. Un día que Lucas describió como "otro día de reposo", (6:6) Jesús entró en una sinagoga para enseñar. Allí encontró a un hombre con una mano seca (Mateo 12:9). Los escribas y los fariseos estaban también presentes, aguardando otra oportunidad para desacreditar a Cristo (Lucas 6:7).Mateo indicó que los fariseos le hicieron a Jesús lo que parecía una pregunta teológica: "¿Es lícito sanar en el día de reposo?" (Mateo 12:10). En realidad la pregunta ocultaba su verdadera intención; buscaban una manera de acusarlo.
 
También su pregunta giraba en torno a la cuestión de autoridad. Aunque el Antiguo Testamento no prohibía que se sanara en el día de reposo, los maestros legalistas de la época de Cristo consideraban el sanar como trabajo y una violación de las restricciones del día de reposo. Los fariseos y otros legalistas no sólo estaban interpretando mal las Escrituras, sino yendo más lejos.
 
Pregunta: ¿ De qué otras formas pudiéramos ir más allá de la autoridad de la Biblia en nuestro esfuerzo por aparentar santidad?
 
El error de los fariseos sigue ocurriendo hoy. Cuando los cristianos adoptan ciertas prácticas o evitan otras que no están prohibidas expresamente o por principio en la Biblia, corren el riesgo de caer en la misma trampa legalista en que los fariseos se ponían a sí mismos. Aunque las convicciones personales tienen su lugar y son incluso loables, no podemos permitir que nuestras convicciones personales se vuelvan requisitos para la salvación. Cuando lo hacemos, cometemos el gravísimo error de pasar por alto la autoridad de Cristo y las Escrituras, y de sustituirlas con nuestras propias creencias.
 
Jesús respondió a la acusación de los fariseos volviendo a poner la compasión por encima del legalismo(w. 11,12). Les recordó a sus acusadores que cualquiera rescataría una oveja que hubiera caído en un hoyo en el día de reposo.¿No debiera ejercer la misma compasión por un ser humano, que vale más que una oveja? (v.12). Hacer el bien es siempre lícito en el día de reposo.
 
Jesús no hizo caso de la crítica de los fariseos, y le ordenó al hombre que extendiera la mano seca. El hombre reaccionó con fe, alargó la mano y fue sanado al instante (v.13)
 
Los versículos 9-13 muestran que Jesús manifestó su autoridad en dos sentidos. En primer lugar, manifestó su autoridad sobre el legalismo. Como creyentes, debemos reconocer el legalismo por lo que realmente es. A primera vista, parece un admirable esfuerzo de santidad en una época impía. Sin embargo, en realidad el legalismo se opone a la gracia de Dios, sustituyendo la verdadera justicia con el esfuerzo humano. Cuánto mejor es rendirse a Él y experimentar verdadera armonía con Dios.
 
En segundo lugar, Jesús manifestó su autoridad sobre la enfermedad. A pesar de las objeciones de los guías religiosos que estaban contra Él, Jesús sanó al hombre en la sinagoga. En ninguna parte de la Biblia se indica que haya cambiado su autoridad sobre la enfermedad. Todavía sigue sanando a pesar de las objeciones de quienes niegan lo milagroso. Por la fe, Jesús es Señor sobre nuestra enfermedad además de ser Señor de nuestra vida.
 
B. Reacción de los fariseos
 
Se pudiera esperar que los fariseos hubieran cambiado de opinión después de presenciar la sanidad de la mano seca del hombre, pero Mateo 12:14 indica que el milagro sólo endureció más la oposición de los fariseos a Cristo. En lugar de sentirse regocijados ante ese milagro, los fariseos se fueron, y procuraban destruir a Jesús.
 
Aunque Jesús salió de la sinagoga, no se fue sin una multitud detrás. El versículo 15 indica que "mucha gente" lo seguía, y que "sanaba a todos".
 
Ese final de la escena en la sinagoga describe dos formas en que podemos responder a la autoridad de Cristo. Podemos rechazarla como hicieron los fariseos, y apartarnos de Él, o podemos someternos a ella, y ver los milagros que Él realizará con su autoridad.
 
III Autoridad sobre los demonios (Mateo 12:22-24)
 
A. Pregunta de autoridad
 
En Mateo 12:22, Jesús se enfrentó a sus opositores por tercera vez. Se produjo esa oposición después que Jesús liberó a un hombre de la influencia de un demonio. El demonio originaba dos efectos físicos en él; ceguera e incapacidad para hablar. Cuando Jesús echó fuera el demonio del hombre, éste fue sanado de inmediato de ambas aflicciones.
 
Con razón, el milagro asombró a los espectadores. La pregunta que hicieron en el versículo 23 indicaba que comprendían que el poder de Jesús para echar fuera demonios era una característica distintiva de "Hijo de David", el Mesías prometido.
 
Sin embargo, no todos los presentes participaban del entusiasmo del pueblo. Los fariseos, en su obstinada oposición a Cristo, le atribuyeron el milagro a "Beelzebú, príncipe de los demonios" (v. 24).
 
Es probable que el nombre "Beelzebú" se derivara del nombre de un dios cana-neo. En la época del Nuevo Testamento, se empleaba comúnmente para referirse a Satanás. La oposición de los fariseos había llegado al extremo. Le atribuyeron al diablo el poder milagroso de Cristo.
 
B. La autoridad de Cristo
 
A fin de responder a la acusación de los fariseos de que él estaba obrando milagros con el poder de Satanás, Jesús presentó tres argumentos. Primero presentó un argumento lógico (w. 25,26). Si echaba fuera un demonio por el poder de Satanás, Satanás estaría dividido "contra sí mismo" y se derrumbaría su reino (v. 26). No tendría sentido alguno el hecho de que Satanás se dividiera contra sí mismo.
 
Acto seguido, Jesús presentó un argumento contemporáneo (w. 27,28). En aquel tiempo los judíos exorcistas echaban fuera demonios, y se aceptaba su obra como de Dios.¿Por qué no aceptar también que Jesús echara fuera un demonio?
 
Por último, Jesús presentó un argumento espiritual (v. 29). El hecho mismo de que hubiera echado fuera los demonios demostraba que era más fuerte que Satanás.
 
Pregunta: ¿De qué manera tienen los creyentes autoridad sobren los demonios?
 
Los fariseos se habían puesto en una peligrosa situación. A lo largo del ministerio de Cristo, se habían opuesto a Él. Pero después de presenciar el milagro de liberación que hizo Cristo, su oposición tomó un giro peligroso al atribuirle su poder a Satanás.
 
Cuando nos negamos a someternos a la autoridad de Cristo, nos apartamos más de Él. Si persiste esa actitud rebelde, caemos cada vez más bajo la influencia del enemigo.
 
Aplicación
Los fariseos se negaron a aceptar el señorío de Cristo. Pero rechazar su señorío es rechazar la salvación que Él ofrece. Y el negarnos a someternos a su autoridad puede llevarnos a la senda que termina en destrucción.

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